Adiós, pequeño primer departamento, adiós

Hoy le dije adiós a mi primer departamento de vida independiente. Lo descubrí un día en que llegué muy –muy– temprano a terapia, y simplemente se me ocurrió pasar a verlo. Y funcionó exactamente como el amor debe funcionar: la curiosidad me llevó ahí. Era pequeño, pero perfecto. No pasó ni una semana cuando estábamos firmando los papeles (todo fue tan rápido, que sólo me confirmaba lo que Julieta Venegas dice en una hermosa canción: que era para mí) y con eso marqué en mi vida un antes y un después. Todo se movió, y una nueva aventura empezó.

***

Hace cuatro años y medio no tenía toda la tonelada de cosas que tengo hoy en día, por lo que mis libros, mi cama y mi ropa nos mudamos relativamente rápido. Fue una mudanza dolorosa que viví sola; pasando cosas en dos maletas en el metrobús, cuando el trabajo me lo permitía… pero no había problema, porque se iba a lograr. No había de otra en realidad, las cosas simplemente tenían que salir bien y punto. Y cuando ese proceso pasó, recuerdo con mucho cariño la primera vez que desperté en ese departamento de la colonia Roma Sur: abrir los ojos y ver un montón de bolsas negras, libros amarrados con mecates, tener en la cocina un plato, un vaso y un tenedor. Pasaban los días, y el orden fue sustituyendo el caos, hasta que hubo un momento en que me pude sentar (en una de las sillas incomodísimas que tenía) e hice lo que no había podido hacer durante meses: suspirar y descansar, en un lugar al cual ya podía llamar hogar.

´***

Era un departamento pequeño. No puedo poner más énfasis en eso, pero era un hogar. No tengo otra cosa que respeto y mucho amor por ese pequeño lugar, que me protegió de la lluvia, me dio sombra en días de sol, me dio calorcito en los días de frío. Le dio paz a dos hermosos gatitos (que para ellos, me decía mi amiga Graciela, era el Palacio de Buckingham) y que recibió a muchos de mis amigos para comer pizza, tomar vino, jugar Nintendo. Mi departamento sabía cuando tenía problemas y cuando iba por más (como dijera mi canción favorita de El Cuarteto de Nos, Habla tu espejo). Me vio llegar en la madrugada de fiestas buenísimas, de bodas, cenas que acabaron en buenas anécdotas. Me vio viviendo cosas nuevas, recordando cosas nefastas. Me abrazó cuando llegué a llorar, cuando estaba rendida. Me vio en momentos de confusión, de depresión, melancolía. Me vio eufórica, alterada, escuchó mis carcajadas. Sonó ahí mi música, vi mis películas favoritas. Todo ahí era yo, y era un lugar donde yo podía ser más yo que de costumbre. Así define Raphael Bob-Waksberg el amor, y eso era lo que teníamos este departamento y yo.

***

Antes de decirle adiós, compré un helado de gansito (¡ahora vivo cerca de una Michoacana!) y me llevé una velita con olor a galleta. La prendí, y me comí el último postre que comería ahí. Barrí un poco, recogí las últimas cosas y me di cuenta de que en la puerta dejé un papelito con un haikú, de una vela que me regalaron hace mucho. Decía esto:

Beyond the dunes
far away golden feelings
bring new memories.

También me di cuenta de que no me había llevado un espejo enorme que tenía colgado en el clóset. Pensé dejarlo, pero la verdad es que es un buen accesorio para la nueva casa, y que sólo tendría que caminar con él dos cuadras, así que lo descolgué, lo puse junto a la puerta y le llamé a la que cuida el edificio para darle las llaves. Recorrimos el departamento, me agradeció por todo, le agradecí por todo. Le pedí que cuidara al niño que vive con ella, que yo notaba que quería hablar conmigo de animé, pero nunca se acercó (¿será buena idea mandarle libros? Me lo llevo de tarea). Le entrego las llaves, le dejo mi número. Me abre la puerta, porque ya no pertenezco ahí, y me voy. Ahora soy una extranjera de un lugar al que llamé hogar.

Camino, con el espejo en mis brazos, a mi nueva casa. De cierta manera, ya sólo me quedaba llevarme lo único que realmente tengo: a mí misma, en forma de reflejo.

Gracias, pequeño departamento de la Roma Sur. Que en tu historial quede marcado que hiciste a una mujer inmensamente feliz. Pocos lugares –y personas– pueden presumir eso.

One thought on “Adiós, pequeño primer departamento, adiós

Leave a Reply to Arlette Cancel reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s